Estimadas familias y, queridos, niños y niñas:

El jueves pasado nos despedimos del trimestre con una nueva misión de arqueólogos.

En esta ocasión, el duende Bartolomé nos había enviado un mensaje cifrado con una tarea por hacer.

Para ello tuvimos primero que recuperar la piedra Rosetta, porque para nuestro asombro, ¡el malvado ladrón Analfabetus se la había llevado del museo!

Comenzamos nuestra misión descubriendo qué tenía de especial una piedra. Pudimos corregir nuestra creencia previa de que sería una piedra de color rosa y averiguar por qué era tan importante. ¡Gracias a ella podemos saber qué significan los jeroglíficos! ¡Qué gran hallazgo!

Visto esto, pudimos comenzar a superar pruebas.

La primera de ellas consistió en averiguar de qué museo se había llevado Analfabetus la piedra. Para ello, tuvimos que pensar solitos, para compartir en pareja y finalmente en equipo. Es decir, seguimos la rutina cooperativa de 1-2-4 para debatir y llegar a un acuerdo sobre el museo.

Teníamos que seguir muchas pistas, pues debíamos estar atentos a si se trataba de un museo donde hubiese momias, si era o no gratuito, si se hablaba o no inglés…

Hicimos una muy buena lectura comprensiva y enseguida pasamos a la segunda prueba.

En ella, apenas necesitamos investigar. ¡Las pistas que nos había dado el ladrón Analfabetus eran suficientes! Cómo se nota lo mucho que estamos aprendiendo sobre Egipto.

Nuestra segunda misión, consistía en averiguar a qué país se había llevado la piedra Rosetta, Analfabetus y con muy poquitas pistas, descubrimos que era Egipto.

Y, como todos sabemos, en Egipto están las pirámides. El malvado ladrón, había escondido esta piedra famosa en una de las pirámides. No sabíamos en cuál y tuvimos que descubrirlo en equipo siguiendo unas pistas.

Esta prueba fue un poco más difícil, pero entre toda la clase, terminamos encontrando la respuesta.

Por fin, estábamos a un paso de averiguar dónde se encontraba esta piedra y así poder descifrar el mensaje de Bartolomé; pero cuando entramos en la pirámide vimos que eso era un lío enorme. Estaba lleno de laberintos; y en eso consistió nuestra cuarta prueba. Teníamos que encontrar la salida a un laberinto.

En pequeños equipos fuimos probando puertas hasta llegar al final.

En la salida del laberinto, encontramos a unos escribas muy simpáticos que prometieron desvelarnos tras qué puerta se encontraba la piedra Rosetta.

Eso sí, a cambio, nosotros teníamos que ayudarles a escribir unos cuantos números egipcios.

De esta manera hicimos nuestra primera manualidad: Construir piedras con los primeros números y un código numérico secreto.

Lo hicimos fenomenal y para demostrarlo, pasamos a la siguiente prueba: averiguar la puerta tras la que se escondía la piedra Rosetta. Para ello, tuvimos que descifrar un código egipcio.

Finalmente, recuperamos la piedra Rosetta y fue el momento de descifrar el mensaje del duende Bartolomé, usando el abecedario egipcio. ¡Teníamos que construir un auténtico papiro!

Antes de ello, vimos qué era un papiro y después nos pusimos manos a la obra. Nos ayudamos en parejas y cultivamos la paciencia para esperar nuestro turno.

Tras dejarlos secar un tiempo, los pintamos con símbolos y dibujos del Antiguo Egipto, demostrando una vez más que somos unos auténticos artistas.

Los profes, estamos muy orgullosos de ellos y de su gran capacidad de trabajar en equipo por un fin común. Además nos encantó ver la imaginación, creatividad y tesón que han puesto en cada momento del proceso. En el Aula Virtual tenéis el juego y vídeos para hacer nuevos papiros si así lo deseáis.

¡Hasta la próxima, arqueólogos!

Con mucho cariño, Equipo Docente de 1º y 2º.